Recent comments

Cápsulas recientes

Los Realities la están "rompiendo" en Netflix.

En Netflix están teniendo problemas para producir un contenido que sea un fenómeno televisivo global como Stranger things. Entre series veteranas de capa caída (House of cards, Orange is the new black), series en las que habían depositado muchas esperanzas y que pasaron desapercibidas ( Altered Carbon, Lost in Space ), y series entre decentes y maravillosas que tampoco aspiraban a ser fenómenos (Seven Seconds, On my block ), no tiene ese fuerte reclamo en el mercado internacional. Es por esto que, contra todo pronóstico, el descubrimiento de Netflix de este 2018 son sus realities.
La virtud de la plataforma es que no se comporta como si hubiera descubierto formatos nunca vistos antes. Han optado por recuperar el formato de Queer Eye sobre homosexuales que te mejoran la vida, se han metido en el mundo de la pastelería con mucho sentido del humor con Nailed it y han entrado en este mismo dulce mundo con un formato un poquito más serio con Sugar Rush. Y, entre estos tres formatos, es muy seductora la idea de tumbarse en el sofá y ver un episodio tras otro, como cuando los millenials todavía teníamos un canal de la TDT y nos quedábamos hipnotizados con realities sobre vestidos de novia.
En el caso de Queer Eye, se debe reconocer que los productores tuvieron muy buen ojo a la hora de elegir los cinco expertos para mejorar la vida de personas normales y corrientes: Jonathan Van Ness como esteticien, Tan France como experto en ropa, Bobby Berk como decorador, Karamo Brown como consejero cultural y Antoni Porowski como cocinero. Sólo hay que ver el estatus que han adquirido en apenas cinco meses desde que se estrenaron los primeros episodios y el desparpajo y la química que tienen tanto entre ellos como con los voluntarios que quieren que les redecoren su vida.
Da un poquito igual que Antoni sea una tomadura de pelo de cocinero (sus recetas no pueden ser más básicas) y que Tan considere que la ropa de Kanye West es interesante. Sus aportaciones siempre son interesantes, los consejos se traducen fácilmente al público,aprovechan cada programa para llegarte al corazón con historias humanas y encima han evolucionado el formato emitido inicialmente entre 2003 y 2007.
Una publicación compartida por Jonathan Van Ness (@jvn) el  


Ya no son solamente cinco homosexuales ayudando heterosexuales. Ahora también aconsejan a otros hombres homosexuales, mujeres y también hay un episodio con un hombre transexual. Se nota que son otros tiempos, se nota la naturalidad y Jonathan Van Ness, por qué no decirlo, debe ser uno de los mejores personajes que nos ha dado la telerrealidad en esta última década, con su look “Jesucristo gay” y carisma a raudales.
Por el otro lado, Netflix se está convirtiendo en el paraíso de los amantes de los dulces con Nailed it y Sugar Rush, dos concursos con dos finalidades distintas aunque comparten el amor por los cupcakes, las galletas y los pasteles. El primero es un vicio por la estúpida premisa del concurso: invitar terribles pasteleros caseros, proponerles que cocinen los pasteles más elaborados de la historia y con más ornamentos, y darles menos tiempo del necesario.
Lo que tendría que ser y lo que es. (Netflix).

Con la humorista Nicole Byer de maestra de ceremonias, Nailed it convierte un hashtag que utilizaban los amantes de la cocina en Instagram en un éxito más cómico que pastelero. El objetivo es reírse con los despropósitos de los concursantes, que casi nunca consiguen presentar unos pasteles con un mínimo de dignidad, y donde el menos peor de todos ellos se lleva 10.000 dólares para casa, que tampoco está mal para hacer el tonto entre hornos.
Por otra parte, como si quisieran asegurarse que no todo en Netflix se toma a guasa, este mes de julio también se ha estrenado Sugar Rush que es la versión buena de Nailed it. Hay cuatro parejas de concursantes, tres retos pasteleros (primero cupcakes, después postres, para terminar el pastel) y el nivel está muy alto. Deben luchar contra sus competidores y contra el reloj, ya que necesitan ahorrar tiempo en las dos primeras pruebas para tener más de tres horas para hacer un pastel de ensueño.
Sinceramente, el tándem de jueces que forman la reina de los cupcakes Candance Nelson (que viene de Cupcake Wars) y el pastelero australiano Adriano Zumbo (Masterchef Australia) funciona. No da la impresión que necesiten crear drama alrededor de las valoraciones sino que describen perfectamente sus sensaciones al degustar los postres de los concursantes. Lo importante es generar buen rollo, como Queer Eye Nailed It, y asegurarse que el espectador se queda atado a esta divertida y gustosa oferta realitera
Los tres realities tienen en común que son muy entretenidos y sólo quieren generar buen rollo. ¡Más episodios, por favor!

Tomado de: www.lavanguardia.com

No hay comentarios.